Puerto Peñasco estrena PTAR y cierra 50 años de rezago sanitario
Puerto Peñasco estrena PTAR y cierra 50 años de rezago sanitario
Puerto Peñasco lleva décadas vendiéndole al turismo su mar y sus atardeceres. Lo que no salía en las postales: un destino de playa cuyo "sistema de tratamiento" era, hasta esta semana, una laguna de oxidación con medio siglo encima.
Eso acaba de cambiar. El 8 de junio, el gobernador Alfonso Durazo entregó la primera etapa de la planta de tratamiento de aguas residuales del municipio, con representantes de Conagua como testigos, según reportó Tribuna. Las autoridades la presentaron como la solución a un rezago sanitario de alrededor de 50 años.
¿Qué se inauguró exactamente?
La primera fase costó 48.1 millones de pesos y trata 40 litros por segundo, con beneficio directo para más de 62,000 habitantes. Y ya hay segunda parte en el papel: una etapa adicional presupuestada en unos 70 millones que sumará 60 litros por segundo para llevar la planta a 100 en total.
El premio mayor es simbólico y ambiental a la vez: con la planta operando, el municipio podrá cancelar definitivamente la laguna de oxidación que hacía las veces de tratamiento, de acuerdo con Proyecto Puente.
¿Por qué importa más allá de Peñasco?
Porque el caso es un molde, no una excepción. México está lleno de destinos turísticos costeros que crecieron más rápido que su saneamiento y siguen operando con lagunas obsoletas — mientras su economía depende, literalmente, de la calidad del agua de sus playas.
El esquema de Peñasco enseña cómo se financia ese segmento sin grandes créditos: por etapas, con montos manejables (48 millones primero, 70 después) y presupuesto estatal. Para los EPC medianos, los proveedores de equipo y las startups de tratamiento descentralizado, los municipios turísticos del noroeste son un pipeline activo con proyectos exactamente de este tamaño.
Cincuenta años tardó la primera planta. La segunda fase, si el presupuesto se sostiene, no debería tardar ni dos.
Fuente original: Tribuna
Más fuentes: Proyecto Puente · El Imparcial Sonora